"Aquí, como en el acto religioso, en el amor, en la acción moral y en el conocimiento, me trasciendo a mí mismo y en ninguna otra actividad logro ser más yo" (C.S. Lewis)




"...con la sensibilidad de quien no tiene piel y lo siente todo, pero aguanta el golpe para contarlo." (Manuel Rivas, Las voces bajas)






sábado, 18 de mayo de 2013

Presentación de Hipnotopia en doses pequenas



¡¡Gracias!!






Fotografías do Centro de Estudos Galegos da Complutense (graciñas, Marta)


viernes, 17 de mayo de 2013

Feliz día das letras galegas






ENCONTRO

Volveron facer o amor co agarimo das primeiras veces. El sacoulle a roupa cos beizos para construírlle a pel con bicos. Ela debuxou constelacións nas súas costas para inventar un futuro no seu corpo. Amáronse como cando precisaban afundirse nun mesmo hálito para facer que parase o mundo. Sen presa. Con suavidade. Con entrega. Facía moito tempo que o reloxo non se tiña detido aos pés da súa cama. No fondo das das súas pupilas, ambos sabían que non volvería ocorrer.

(De Hipnotopia en doses pequenas)


**


ENCUENTRO

Volvieron a hacer el amor con el mimo de las primeras veces. Él le quitó la ropa con los labios para ir construyéndole la piel con besos. Ella le dibujó constelaciones en la espalada para inventar un futuro en su cuerpo. Se amaron como cuando necesitaban fundirse en un mismo hálito para hacer que se parase el mundo. Sin prisa. Con suavidad. Con entrega. Hacía mucho tiempo que el reloj no se detenía a los pies de su cama. En el fondo de sus pupilas,  ambos sabían que no volvería a ocurrir.

(De Hipnotopia en doses pequenas)



E lembrade, a presentación é hoxe ás 20:15 nas Escolas Pías de Madrid:Programa letras galegas



sábado, 11 de mayo de 2013

¿La imagen de marca del escritor?





Me ha pedido la poeta, editora y amiga, Noemí Trujillo, un texto sobre la importancia de la imagen de marca del escritor. La verdad es que me ha costado un poco escribirlo, pero, por fin, ha salido y, como siempre, me apetece compartirlo con vosotros.

Mil besos




Martín Poni Micharvegas, gran poeta argentino y amigo, tiene un poema, una “parajoda”  que dice:
El editor compungido se queja: “La poesía no se vende”. Y el poeta orguyoso [sic]  replica: “No! No se vende! La poesía no se vende!”.
Llevo unos días dando vueltas al tema de la imagen de marca del escritor y no se me ocurría nada inteligente que decir. Pensaba: “Debo de ser una escritora un poco rara, porque nunca se me ha ocurrido que tuviera que crearme una imagen particular como escritora. ¿Qué imagen tiene que dar un poeta? Me temo que soy poco intelectual para el estereotipo (hago lo que puedo con el intelecto, pero no me he preocupado mucho de vincularlo a mi aspecto o a unas respuestas suficientemente cortas y enigmáticas), tampoco soy suficientemente excéntrica (un poco rara sí, lo acepto, pero excéntrica lo que se dice excéntrica…)”. El caso es que muchos de los poetas que conozco tampoco llevan un cartel en la cara que diga que son poetas…algunos han fijado una imagen y, probablemente, les vaya bien, pero no sé hasta qué punto se vincula sólo a su actividad de escritores…
Como esta mañana seguía sin tener grandes ideas, he sido un poco tramposa y me he leído el texto de Anna Rossel sobre el tema y, gracias a ella y a Poni, creo que he encontrado la respuesta.
En efecto, lo de la imagen de marca de un escritor no me decía nada porque yo no me siento algo que otro tenga que comprar. Porque la poesía no se vende…en ninguna de las acepciones y, probablemente, el que no se venda en la más prosaica de todas las acepciones es la que hace que los poetas, al menos los que no estamos en el panteón, al menos yo, no nos preocupemos tanto de esa imagen de marca. Pero, la verdad es que no me siento muy cómoda como portavoz de otros, así que voy a hablar solo en primera persona. Yo no vivo de la poesía…bueno sí, pero no de la que escribo yo, sino de la escribieron otros y yo estudio. Como poeta, mi meta no es vender muchos libros (¡ojalá!) y, cuando escribo, no pienso en lo que más va a vender. Escribo para transmitir algo, escribo porque es una forma de vivir (la mía), y me encantaría que mis versos movieran un poquito a alguien por dentro (como a mí me han movido los versos de tantos otros). Esa es la razón de los libros. Cuando escribo soy yo, desnuda de artificios, así que, aunque me guste ponerme mona para ir a un recital o a una presentación, la que está ahí, debajo del maquillaje o el vestido (que intentaré que sea lo más “yo” posible), sigo siendo yo. Creo que mi poesía es bastante transparente, bastante fácil, por eso, cuando tengo que dar “imagen” intento que sea igual.
Tengo una casa con paredes de color malva, un sofá rosa, cientos de peluches, miles de fotografías y millones, billones de libros. Intento que en cada rincón de mi casa huela a mí y que el que la visite sepa un poquito más cómo soy. Lo mismo me pasa con los versos y lo mismo con la imagen. Lo que pretendo es que el que me vea sepa un poquito cómo soy (por dentro, que es lo que importa). Así que pienso poco en la imagen que debería dar si fuese una marca y tuviese que vender mucho. Porque no lo soy. Soy profesora de literatura y de eso vivo. Soy poeta y esa es mi forma de vivir y de sentir, tenga la imagen que tenga.
Así que me parece que, después de darle tantas vueltas, seguiré cuidando de mi imagen porque “mens sana in corpore sano”, pero no dedicaré más tiempo a pensar cuál sería la mejor imagen de marca. Así soy yo, señores y señoras, y ojalá a alguno le guste porque sí.



martes, 7 de mayo de 2013

Inspiración




Encontrar la palabra exacta

en el momento preciso

para hacerte inmortal.