A Momo por su sonrisa.
A Gorgochona por las flores.
A Ricardo García por escribirlos y darme excusa para explicar mi jardín.
VARIACIÓN DE MOMO, REFLEJO SUBJETIVO DE SUS PENSAMIENTOS O LA RAZÓN DE UN CUERPO TATUADO
Se me han acabado las sonrisas.
Me di cuenta una tarde macilenta de mayo
en que intenté sonreír
y escuché el ruido agrio
de cristales cayendo.
Se me han acabado las sonrisas.
En un gesto de luto involuntario
de una boca rendida y caprichosa.
Y no obstante, en conciencia,
no me gusta el alarde del vencido.
Y he cubierto mi cuerpo de rosales,
y he sellado mis labios con jazmines.
He sepultado así,
entre florestas,
la absurda mueca áspera que deja la amargura.
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Hace 11 horas