El poema es de hace ya un tiempo, pero, a veces, la sensación se repite...
Lejos.
Llévame lejos.
Al país de los abismos sin fondo y sin salida; al de los espejos desahuciados.
Llévame al país de los corazones ciegos
donde el vértigo de la memoria es un salto al vacío.
Quiero morirme un segundo y descansar.
Llévame al país de los ojos vendados, de las noches sin luna ni gobierno,
de las sábanas negras y envolventes.
Lejos. Llévame lejos.
Adonde habiten el olvido y el silencio, adonde habite la muerte.
Quiero morirme un segundo.
Y descansar.
