"Aquí, como en el acto religioso, en el amor, en la acción moral y en el conocimiento, me trasciendo a mí mismo y en ninguna otra actividad logro ser más yo" (C.S. Lewis)





"...con la sensibilidad de quien no tiene piel y lo siente todo, pero aguanta el golpe para contarlo." (Manuel Rivas, Las voces bajas)






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domingo, 26 de enero de 2014


Soy un desastre...lo sé...son cosas del directo, cosas de tener un cuatrimestre lleno de clases en el que me ha quedado poco tiempo para respirar. Pero ya vuelvo, de hecho, ya estoy aquí y prometo no volver a estar tanto tiempo sin aparecer.

Para compensar, os voy a dejar un regalito: es la coreografía que prepararon dos alumnas de la Escuela TAI a partir de uno de los poemas de Diosas de Barro, a ver si adivináis cuál es, jaja.

Disfrutadlo. Miles de besos y hasta pronto.






lunes, 17 de diciembre de 2012

Para seguir viviendo. Crónica de la presentación de "Diosas de barro"




Alguien con quien paso mucho tiempo últimamente dice que la vida es como una naranja: hay que morder la parte más amarga, pero, después, explota el zumo: dulce, fresco, lleno de luz y de vida.

No podría contar cuántos trozos de esa pulpa áspera se han convertido en lágrimas y en poemas, pero sé reconocer el sabor suave y reconfortante que hace desear el siguiente bocado.

Jueves 22 de noviembre, 18:00h. Dos sonrisas cálidas esperan a la puerta y recogen con su mirada mi nerviosismo, mi miedo, mi cansancio. Gestos multiplicados renuevan la energía y la magia de los cuerpos; las ganas de comerse el escenario. Y comienza la cuenta atrás. La coreografía se repite mientras se acoplan música e imagen. Las manos de Marta consiguen ajustar las sombras y la voz de Yuna dirige los pasos. De repente, Andrea, que entra con la fuerza del director de orquesta y alza la voz para marcar los últimos tonos. Patricia, Víctor, Antonio están a mi lado, atisbando los detalles, cuidando los imprevistos, esperando a que sus palabras, sus acordes, sus imágenes se integren en la maravilla de esta tarde.

Y comienza la función. La música ensoñada de Víctor Zalalla se engarza con las fotografías de Antonio Flórez en un vídeo hecho por Marta Gómez con el que se abre la ceremonia: “Diosas de barro” de Begoña Regueiro. Y ahí estoy yo. Desnuda con mis versos y con mi voz quebrada. La radiografía de mi alma en palabras de Manuel Pereira me hace un nudo en la garganta y empiezo a saborear la dulzura de la naranja. Después, el primer poema y, tras él, la compañía cómplice de Pablo Rioja que, como siempre, hace que su guitarra llene la sala de emoción y dé una textura distinta a la cadencia de mi voz. Y la voz se hace cuerpo, porque ahí delante está la imagen física de mis sueños y de mis pesadillas...de mis versos. Andrea Rodrigo y Patricia López han soplado sobre los poemas y les han dado vida, los han encarnado en Jorge Pérez, Anna Morales, Ana Carolina, Celia de la Casa, Francesco Rossi, Laura Parejo, Aia Kruse, Sherezade García y Celia Carrasco. Y, de nuevo, ahí estoy yo, viendo desde fuera el alma que he dejado impregnada en las palabras y sintiendo cómo el estómago se me encoge al sentir otra ráfaga de dulzura en mi paladar. Azúcar y sal. Porque mientras revienta entre mis labios el siguiente gajo, los moja una lágrima que se ha escapado antes de tiempo al cosquilleo de la dedicatoria, de las palabras de Patricia Barrera, que ha sido capaz de desentrañar a una de las mujeres que se encuentran tras mis diosas de barro. Ahora mi angustia se mueve sobre el escenario. Ya no hacen falta las palabras porque ellas solas, Paola Galue y Elena Alemán transmiten en su danza todo el cansancio de los zapatos impares, los papeles timbrados y los días grises. Y de nuevo, imágenes, y dramatizaciones, los acordes de la guitarra clásica y el jugo de la naranja ya casi rebosa mis labios cuando Juan Pastor toma la palabra para iniciar el debate que cierre el acto. Necesitamos la poesía para vivir. Lo digo alto, instintivamente, sin pensar. Lo dice la frescura que inunda mi boca y se impregna en mi lengua.


Y se cierra el telón, pero no se ha terminado la dulzura. Quedan los abrazos, las sonrisas familiares, la sorpresa de los que parecía que no iban a llegar y, ahora sí, de las lágrimas que recuerdan que las naranjas siguen teniendo piel, pero que incluso la piel es menos amarga cuando te abrigan brazos cálidos.

La resaca, esta vez, no explota entre las sienes sino que mantiene el sabor ácido en el paladar. Gracias a la TAI, a Andrea, y a Víctor por vuestra mirada y por vuestras palabras.


Gracias a todos por hacer que esta mujer de barro no se haya deshecho y siga teniendo ganas de comerse otro bocado de vida.

Fotografía de Antonio Flórez


Y, por si os quedasteis con ganas de más, el próximo jueves 20 de diciembre a las 19:30 en el Salón de Grados de la Facultad de Filología (Avda. Complutense S/N) presentará el libro la profesora Isabel Visedo Orden. Ojalá podáis venir.




Pd. Sí, todavía debo fotos...