También hace falta que la piel salte a carcajadas,
que los dientes tengan hambre de otros labios.
Hacen falta puestas de sol en el ombligo,
amaneceres en la punta de la lengua,
estrellas escondidas en los muslos.
También hace falta la alegría
para que se despierte el deseo
y tus manos sigan
aprendiendo a modelarme.
También hace falta jugar un poco con las olas...
Vuelvo pronto, echadme un poco de menos...
