"Aquí, como en el acto religioso, en el amor, en la acción moral y en el conocimiento, me trasciendo a mí mismo y en ninguna otra actividad logro ser más yo" (C.S. Lewis)





"...con la sensibilidad de quien no tiene piel y lo siente todo, pero aguanta el golpe para contarlo." (Manuel Rivas, Las voces bajas)






viernes, 11 de marzo de 2011

Un poema para un día de lluvia...



Ya ni si quiera sé adónde escribirte
(es otra usurpación que impone el tiempo)
así que apuesto por la fe en la noche y
en uno de estos bancos,
(los de siempre)
donde aprendí a besar y a echar de menos.


Sigo creyendo en ti y
en los poemas,
en los acordes ocres que temblaban
en tu voz apagada y tus pupilas.


Sigo creyendo en ti y en la poesía
que se escribe en un patio de colegio
y que paga por lágrimas y heridas.


Y hoy ni siquiera sé adónde escribirte.



Pero en un banco cualquiera de los nuestros,
una noche cualquiera de septiembre,
necesito decirte que te quiero,
recordar que no llueve eternamente y
creer
que leerás este poema
y en mis versos,
sabrás reconocerte.

viernes, 4 de marzo de 2011

Recordatorio

Y, por supuesto, el domingo 6, a las 18:00, seguimos esperándoos en la "Tertulia Otras Palabras" en el Café Doré, y, a las 20:00, en un nuevo recital en "El Despertar".

Ojalá nos veamos allí.

Besos

"Luz"




Casi idénticas.


Tú
correteas a mi sombra,
buscas mis manos,
y recoges los restos de mi calor
en cada uno de los muebles de la casa.


Yo
deambulo siguiendo sombras que ya he perdido,
busco un refugio que me oculte el cielo,
imploro restos de un calor ausente
en muebles viejos
de habitaciones
que ya no existen.





miércoles, 16 de febrero de 2011

De mares y poemas



En realidad, no puedo desprenderme de ti.

Es tu sal la que se filtra entre mis lágrimas,
tu frío el que se desprende de mis huesos.


Es tu son acompasado
y fiero
el que marca la cadencia en mis palabras.


Tú no eres el mar de los poetas.


Eres la sangre helada


que establece los compases de mi tiempo.





lunes, 31 de enero de 2011

Corazón de mudanza...

Y nunca mejor dicho. Porque al empaquetar cada pequeño detalle es como si me metiese a mí misma en una caja. Distintos trozos de mi vida y de mi piel en cajas de cartón que se dirigen a un nuevo espacio en el que esperan volver a estar en casa. Solo falta el tiempo que va llenando las estanterías de más fotos de las que habíamos previsto y más libros de los que estéticamente serían recomendables. Falta la pátina que cubre las paredes recién pintadas de la esencia de los que habitan la casa. Las paredes aún tienen que escuchar muchas cosas para convertirse en nuestras cómplices. Aún tienen que escuchar muchos poemas.
Pero mientras traslado mi corazón y dejo que mi nostalgia se remonte a hogares y recuerdos más remotos, no dejo de pensar en el futuro que esta nueva casa, desde la que se ven las montañas, va a vivir conmigo; y, como siempre, no hay futuro concebible sin poesía, así que seguimos y, un mes más, me alegra invitaros a vivir conmigo un par de momentos mágicos:
           - El domingo 6 de febrero, en Libertad 8, a las 19:00 tendrá lugar el primer recital de poesía y música clásica con Laura Fernández (clarinetista), Herminia Navarro y Pablo Rioja (guitarristas), y yo, sea lo que sea, con algunos de mis poemas.
          - El domingo 13 retomamos la tertulia de Otras Palabras en el Café Doré ( C/Torrecilla del Leal) a las 18:00 y, como siempre, después recitaremos algunas cositas en “El gato verde” (en la misma calle Torrecilla del Leal).
Espero veros a todos allí.



martes, 11 de enero de 2011

También es una princesa.
La princesa del asfalto y los halógenos,
la de la nieve atropellada
y la niebla de los tubos de escape.

Es la pesadilla de la Bella Durmiente,
Blancanieves envenenada;
la Cenicienta escondida entre escombros.


La princesa sola,
sin príncipes, ni mentiras.

La sirena muerta,
sin el rescate de la espuma.

lunes, 3 de enero de 2011

Un deseo para el año nuevo...


Brindis

Compañeros, vamos a darnos a la bebida y a los versos.
Bebamos las nubes rosas del atardecer y el sol inmenso de las mañanas.

Bebamos la espuma del Atlántico, adornada con dunas blancas.

Yo, voy a beberme tus ojos; y, en ellos, tus recuerdos y tu alma.
Voy a beber tus caricias y el roce de tus labios en mi lengua.

¡Bebamos, compañeros!

El ansia por la vida de los niños,
la fe ciega de los que se fingen locos,
la libertad sin límites del viajero.
Vamos a bebernos la ingravidez de los sueños y las horas robadas a la realidad.

¡Bebamos!

Vamos a beberlo todo.
Mantengamos la ebriedad.
Para que los días secos de resaca
sigamos teniendo algo
con que sofocar la sed.



(De Alma Soñada)